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¿Te perdiste la primera parte de las historias modernas de Batman?



 

Les prometimos la segunda parte y… llegó rápido porque ya estaba redactado pero queríamos facilitar la lectura para no hacerla tediosa para sus ojitos y entretenerlos. Ya hablamos de Darkseid War, Batman Rebirth y White Knight, hoy hablaremos de otras tres historias que valen la pena.

No hace falta mencionar que hay spoilers, ¿verdad? ¿Sí? Entonces prepárense.

 



Vamos a ponernos muy oscuros aquí, ya que el arco argumental de Batman actual empieza con esta saga, que pone los cimientos a algunas de las historias más crueles que hasta la fecha siguen atormentando a Bruce.

¿De qué va Dark Nights: Metal?

Batman descubre un multiverso oscuro que existe “abajo” del multiverso principal de DC y que alberga situaciones oscuras y criaturas más allá de la razón. Ambos multiversos están conectados gracias a unos metales raros que Bats ha ido encontrando tras los años. Tras realizar investigaciones en estos elementos, se liberan siete versiones malévolas de sí mismo que siguen órdenes del dios Barbatos, quien busca liberar oscuridad y malicia en todos los mundos.

La pesadilla inicia cuando se revela que Barbatos ya tenía una conexión con Batman y éste ya lo había “marcado” cuando Darkseid mandó a Bruce tras las épocas con sus rayos omega, y resulta ser parte de una profecía que pactaba el regreso de Barbatos para conquistar el multiverso utilizando los cinco metales divinos. Sí, esto es en serio.

Se revela que Batman fue expuesto a 4 de los metales divinos y finalmente es engañado por la corte de los búhos para entrar en contacto con el quinto y último metal divino: Batmanium (sip), porque intentaba viajar al pasado otra vez para evitar conocer a Barbatos y romper la profecía.

Esta interacción provoca que Batman cambie lugares con los Batmans malvados y Barbatos; ellos son conocidos como Dark Knights y son creaciones de los mayores miedos de sus contrapartes positivas, básicamente creando realidades temporales y ellos obedecen a Barbatos con la promesa de que él evitará la destrucción de sus mundos. Su líder es El Batman que Ríe.

Batman cae en la realidad oscura en un sueño profundo hasta que Superman va por él. La lucha y la pesadilla están a tope.

Esto es lo mero bueno, porque nos presentan a los miembros de los caballeros oscuros y sus respectivas habilidades:

The Red Death es un Batman con las habilidades de Flash.
The Dawnbreaker es un corrupto y joven Batman con los poderes de Linterna Verde.
The Devastator es un Batman infectado con las habilidades de Doomsday.
The Murder Machine es un Batman cyborg.
The Drowned es mujer y se llama Bryce Wayne. Es anfibia, estilo Aquaman.
The Merciless es un Batman que se puso el casco de Ares para derrotarlo y vengar a la Liga de la Justicia, pero que al final sucumbe ante su influencia y mata a Wonder Woman tras descubrir que sobrevivió el ataque inicial.


¿Vieron lo que hicieron allí? Es básicamente una liga de la justicia malvada, todos con el intelecto de Bruce Wayne pero con una maldad desencadenada y su líder es alguien todavía más peligroso que ellos:
The Batman Who Laughs, un Bruce Wayne que, cansado del Joker, decide matarlo pero es contagiado por las toxinas que despide su cuerpo al morir y se convierte… en aquello que juró destruir, en aquello que involucra una maldad y violencia desenfrenada con el intelecto, estrategia y habilidades de combate que implican ser Batman, un ser increíblemente peligroso.

¿Por qué leerlo?


Es la presentación de un multiverso oscuro que pone a prueba la voluntad de Batman al conocer sus versiones oscuras. Conocemos al Batman que Ríe. Este arco argumental, en su conclusión, es el causante de que se rompiera lo que se conoce como “Source Wall”, una estructura que protege el filo del multiverso conocido, albergando peligros desconocidos. Eso nos lleva a la próxima historia, donde todo se siente en la desesperación.

Es casi una secuela de Dark Nights: Metal, pues tras la derrota de los otros Batman, su líder permanece y trae consigo a otro Batman: The Grim Knight, un Batman que en su universo decide utilizar Gotham como un arma hasta volverse un criminal buscado (y eventualmente arrestado por Jim Gordon). Un villano letal.

De la nada empiezan a aparecer cadáveres desconocidos y Batman empieza a investigarlos solo para descubrir que son versiones alternas de Bruce Wayne, versiones exitosas que lograron combatir al crimen y salvar Gotham (y al mundo, de pasadita).

Es aquí cuando entran en escena los caballeros oscuros, pero en esta ocasión, Batman siente o sabe que “ésta es”, y se refiere a su oponente definitivo, al villano más cruel y fuerte, a su pelea final… y no se siente preparado para combatirlo, porque está siempre un paso adelante en sus extraños planes.

La finalidad del Batman que Ríe es mostrarle a nuestro héroe que es el peor de todos, es el más ineficaz y un verdadero fracaso en salvar lo que ha querido proteger.

Porque si bien perdió su cordura y sus “límites”, sigue siendo un genio, un gran detective y un impecable estratega que no solo sabe qué hacer, pues conoce tus debilidades y tus planes; es alguien que mató a sus amigos, a la Liga de la Justicia, que contaminó niños y los volvió Robins rabiosos y sedientos de sangre; alguien que ni siquiera quiso matar a su Jim Gordon, lo volvió su esclavo.

Esta es la clase de oscuridad con la que nuestro encapuchado está lidiando y, ¿cómo vencerlo? Convirtiéndote en él, con la ayuda del mismísimo Joker.

¿Por qué leerlo?


Porque vemos a Batman siendo derrotado una y otra vez por sus contrapartes oscuras en
duelos de intelecto y combates cuerpo a cuerpo, que continúa fracasando en rescatar a las versiones positivas de Bruce Wayne, siempre un paso atrás y, peor aún, perdiendo gradualmente su cordura gracias a la toxina del Joker.

Además, éste es el “prólogo” para el nuevo arco argumental y evento de DC llamado: “El Año del Villano”, donde seis personajes heroicos se convertirán en versiones oscuras de sí mismos, que podremos leer en Batman/Superman #1, el cual, claro, involucra al Batman que Ríe.

Finalizamos con una serialización corta y problemática pero no menos inspiradora y poética en su narrativa y calidad visual; hablamos de una secuela de Watchmen en el universo principal de DC que además intenta explicarnos la razón del porqué existe el multiverso y cómo es que sucedieron cosas como los “reboots”. Aparentemente, todo tiene que ver con el poderoso y conflictuado Dr. Manhattan, y claro, Batman está involucrado en este caso, tratando de salvar al mundo.

La premisa involucra a Ozymandias, quien está muriendo de cáncer y es expuesto como el causante de la explosión en Nueva York, que originalmente unificó al mundo pero que gracias al diario de Rorschach toda la verdad fue revelada… el mundo cae una vez más en conflicto global… y nuclear.

En su desesperación, Ozymandias busca viajar a otro universo para buscar a Dr. Manhattan y arreglarlo todo con la ayuda de otro Rorschach y una pareja de criminales llamados Mime y Marionette, quienes están casados y siguen a Ozymandias con la promesa de recuperar a su hijo.

El estilo de narrativa y diseño de paneles nos remonta al original de Watchmen, pues cada panel, cada escena y cada momento tienen un significado íntimamente relacionado con el argumento y las frases que están mostrando de manera casi cinemática, poética y que no deja ir ninguna pista, haciendo un magnífico uso del recurso literario “La pistola de Chekov” (ningún elemento es mostrado por mera coincidencia y tendrá relevancia en la narrativa).

Rorschach se infiltra en la mansión Wayne y termina siendo acogido por Alfred (cocinando deliciosos hot cakes, aparentemente) y por Batman, quien decide escuchar su historia y leer el diario de Rorschach.

Tras un baño, descubren que esta versión del vigilante callejero no es el clásico Walter Kovaks, sino un hombre afroamericano llamado Reggie Long, elevando la incógnita al por mayor. ¿Quién es éste hombre? ¿por qué luce como Rorschach? ¿por qué ayuda a Ozymandias?

Estamos en una alberca y apenas estamos metiendo los pies en la orilla para saber si el agua está fría. Descubriremos que lo está y además es muy profunda.

La trama comienza a recibir más influencia de Alan Moore y Watchmen al involucrar temas políticos con referencia a los superhéroes y los denominados metahumanos, un tema que fascina a Ozymandias y, además, le entristece pues es la causa también de su miseria.

Surge así una conspiración gubernamental conocida como “La Teoría de Superman”, la cual describe un plan secreto para “crear” metahumanos americanos, tanto héroes como villanos para ampliar su dominio en el mundo, teoría que no ha sido probada… aún. Pero es suficiente leña para que la gente se alce en armas porque, básicamente, todas las potencias mundiales están haciendo sus super equipos.

La tensión aumenta cuando Firestorm es atacado por la prensa debido a La Teoría de Superman y sus actitudes erráticas, mismas que deja salir en Rusia al enfrentar a Pozhar, convirtiendo a cientos de civiles en vidrio, acción que aterroriza al mundo, por lo tanto Superman y Batman interfieren para proteger tanto a Firestorm como a los civiles, que se encuentran en fuego cruzado después de que Vladimir Putin (sí, el monarca ruso que amamos) ordenara el ataque al metahumano.

Batman, claro, detectó que hay “algo más” tras la explosión de Firestorm y detectó lecturas de energía similares a las de Dr. Manhattan y dedujo que fue quien provocó la explosión en contra de los civiles.

Tanto Superman como Batman son vistos como traidores al proteger a Firestorm, por creer en él, no antes de que una explosión consumiera a Superman, a Firestorm y el Batwing (sí, con Batman adentro).

La participación de Batman desde aquí se vuelve mínima, pues está inconsciente desde la explosión y únicamente es mostrado despertando en una camilla especial, por lo que sabe de la situación al informarse con monitores pero la interacción llamativa viene directamente de Lex Luthor y Ozymandias, la razón por la cual Mime y Marionette fueron perdonados por Dr. Manhattan, un actor de Hollywood y una película llamada “Nathaniel Dusk”.


¿Por qué leerlo?


Arte y paneles fenomenales que demuestran el valor narrativo de la trama. 
Una historia complicada, con giros argumentales involucrando a la galería de villanos de DC, un toque político y un “timeline” aparentemente confuso pero que todo encaja perfectamente en el momento que más merece.

Batman conoce un misterio que no solamente implica un ser omnipotente (para variar), pues se trata de alguien que realmente no busca dañar a alguien… más bien busca entender su propia existencia y la del universo que actualmente habita. Aquí descubre que este multiverso no es ordinario, es realmente la raíz de todo, es el metaverso. El Multiverso reacciona a todo lo que suceda en el metaverso, conocido ahora como Earth-0 y es algo que fascina y confunde a Dr. Manhattan… por eso empieza a jugar con la realidad y el tiempo.

Bajo esta premisa es que nació The New 52. Todo está conectado con Dr. Manhattan y Wally West lo sabe, él intenta advertirles a todos sobre sus acciones o… inacciones, pues el mismo Manhattan se considera a sí mismo un villano por no hacer realmente nada cuando podría hacer una diferencia positiva.

Al final solo sabe que todo terminará, ya sea Superman matando a Manhattan, o Manhattan destruyendo el metaverso.

El doceavo y último número está programado para publicarse en diciembre, quizá, si Barbatos quiere, podremos conocer la conclusión de esta hermosa y complicada historia, ya que debió terminar hace un año pero los atrasos involucran a los autores en múltiples proyectos y lo complicado y detallado del trabajo artístico que involucra Doomsday Clock.

Ciertamente hay algo poético en ver a Batman interactuar con estos personajes ya que antes era únicamente una fantasía o un “crossover imposible”, pero jamás imaginamos que Watchmen sería la excusa para alterar toda una realidad y años de publicaciones de DC como una “excusa”, casi como decir: “Hey, no fuimos nosotros, fue Manhattan”.

Es claro que el papel de Batman será más importante en su conclusión ya que fue el primero en leer el diario de Rorschach (y sabe a lo que se enfrenta), también el primero en encerrar a Reggie en Arkham para protegerlo y, aunque esta historia está ligada a toda la continuidad de DC, no está directamente conectada al más reciente evento del año de los villanos.

Por lo tanto esta lectura no destruirá ni interrumpirá tu experiencia con otras tramas o arcos argumentales, pero te ayudará a entender y ascender tu cerebro a un trabajo más allá de lo que se esperaba de “una secuela de Watchmen” porque nadie imaginaba algo positivo y mucho menos con las destructivas y controversiales opiniones de Alan Moore.

¿Cuál es tu historia favorita? Cuéntanos en los comentarios.

O... espera, ¿lo moderno no es lo tuyo? Tenemos historias clásicas que son esenciales para cualquier fanático de Batman.



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