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¿Aún recuerdan esa reliquia del mundo videojueguil de la que solo existe una copia en existencia? Si no sabes de lo que hablamos, aquí está un pequeño resumen de toda la algarabía que suscitó su repentina aparición.

El prototipo del Nintendo PlayStation Super SNES CD-ROM estuvo a la venta durante casi un mes y cualquier interesado podía ponerle precio a la unidad. En un inicio las ofertas comenzaron a llover rápidamente, yendo de las decenas de miles de dólares hasta cifras de cinco 0’s en los primeros días.

No obstante, solamente fue la euforia del momento porque durante la primera semana no rebasaba los $200,000 dólares y amenazaba con permanecer en ese rango a menos que aparecieran un par de compradores compulsivos para tratar de quedarse con el prototipo a como diera lugar.

No se dio el caso, pues la oferta máxima que alcanzó la subasta fue de $350,000; sin embargo, esta semana bajó todavía más porque algunos ofertantes “se echaron para atrás”, cancelando su participación y bajando a la demanda anterior, hasta llegar a una oferta de $280,000.

Como si de un milagro se tratase, el precio final llegó a los $360,000 dólares por un ganador hasta ahora desconocido. La página donde se llevó a cabo la subasta cobra un 20% adicional al final de la audición, así que el ganador terminará pagando $432,000 dólares por el prototipo.

Uno de los interesados en el prototipo era Palmer Luckey, el fundador de Oculus VR, cuyo interés surge precisamente por la preservación de la historia de los videojuegos, quien cuenta con una colección muy grande de consolas, por lo que considera que es vital mantener en buen funcionamiento esta clase de piezas únicas en su tipo. Se desconoce si él ganó la audición.

El resultado es desafortunado para Terry y Dan Diebold, los actuales dueños del aparato, pues en su afán por sacarle el mayor jugo posible a su afortunada adquisición, rechazaron una oferta de $1.2 millones de dólares que les hizo una persona de Noruega, creyendo que fácilmente podrían obtener más sin tantos problemas.

Lo que vuelve aún más hilarante esta situación es que aparentemente rechazaron tal dinero porque, según palabras de Terry Diebold, después de pagar los impuestos de esa cifra y de dividir por partes iguales la ganancia, tendría que pagar todas sus deudas y que al final “se quedaría con prácticamente nada”.

Así que ahí lo tienen, amigos de The Hive Gaming, la ambición por sacarle provecho a algo que de por sí debería de haber sido donado a un museo te puede salir muy contraproducente. Claro, a final de cuentas obtuvieron ganancias, pero vivirá en ellos un arrepentimiento por querer controlar algo que de por sí era único e invaluable.


Fuentes: [Engadget] [Heritage Auctions]  Vía: [Kotaku]

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