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El gaming en nuestras vidas puede no solamente ser un hobby, es un refugio al que muchos de nosotros recurrimos cuando estamos un poco hartos y tristes de la gris realidad, y buscamos darnos un poco de entretenimiento o distraernos aunque sea unas horas de la rutina diaria o los problemas de la vida, pero lo cierto es que en muchas ocasiones uno como persona prefiere pasar la mayor parte de su tiempo al punto que se dejan atrás responsabilidades diarias, y es aquí  donde las personas no solamente se ven afectadas bajo el ámbito del gaming sino bajo la necesidad de suprimir la realidad de cualquier forma.

Desde que se popularizaron los videojuegos hace unos treinta años, muchos expertos en psicología y estudio del comportamiento humano aún debaten si los videojuegos como tal son una fuente de adicción que aleja a los individuos de la realidad, y aunque en muchos casos aún no hay comprobante totalmente cierto de esta declaración, siempre ha sido tema de polémica entre usuarios y jugadores que pasan muchas horas del día jugando y se cuestionan hasta qué punto se vuelve un problema real.

Un estudio reciente llamado “Investigación de la dinámica motivacional y psicosocial de los juegos desregulados: evidencia de un estudio de cohorte registrado previamente” es una respuesta a la clasificación del gaming como una enfermedad de desorden de acuerdo a la World Health Organisation. En otras palabras, el estudio antes mencionado es más evidencia de que el gaming puede no ser un desorden mental.

El profesor Andrew Przybylski, director de investigación en el Oxford Internet Institute y coautor del estudio, dijo que la investigación previa sobre este tema "no ha podido examinar el contexto más amplio de lo que está sucediendo en la vida de estos jóvenes".

El estudio no encontró evidencia que sugiera que el juego excesivo conduce a problemas emocionales, de pares o de comportamiento sustanciales. De hecho, los investigadores concluyeron que los hábitos de juego probablemente se reflejan si se satisfacen las necesidades psicológicas básicas o si existen problemas de funcionamiento más amplios.

A la luz de nuestros hallazgos, no creemos que exista evidencia suficiente para justificar pensar en los juegos como un trastorno clínico por derecho propio.

Necesitamos mejores datos y la cooperación de las compañías de videojuegos si queremos llegar al fondo de todo esto.


FInalmente, el doctor Przybylski y su equipo comentaron que las pruebas del desorden de gaming están basadas en hechos científicos débiles y que aún se necesita recopilar muchos más datos antes de catalogarlo debidamente.

Más datos es justo lo que algunas compañías están proporcionando como el desarrollador de Candy Crush, King, dijo que le gustaría compartir los datos siempre y cuando fueran sujetos a protecciones normales comerciales, es decir, la mayor parte de la data no estaría disponible.

Lo cierto es que el gaming tiene efectos tanto positivos como negativos, es muy pronto decir si en verdad es un desorden causado estrictamente tanto por la industria como por la psicología del invididuos, y no es un problema que se pueda definir solamente a un grupo de personas en específico, ya que varios hábitos se manejan a la hora del gaming. Hace falta solo darle un vistazo a la economía de “loot boxes” para darse cuenta que hay otros problemas de adicción más implícitos en el proceso, como el de las apuestas.

De cualquier manera, aquí en The Hive Gaming somo fervientes creyentes de que el gaming siempre puede prestarse para mejorar la calidad de vida de un individuo si se usa bien, pero también es una herramienta de doble filo que hasta hoy en día puede afectar la vida de muchas personas, por más inocente que parezca el hobby, sea cual sea, todo en exceso tiene una consecuencia.

Fuente | GameIndustry.biz

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