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Siendo honesto, este es el primer contacto que tengo con la saga Borderlands. Recuerdo haberlo jugado hace muchos años pero es un recuerdo muy vago. Dicho esto, es una buena oportunidad para ver qué es lo que me he estado perdiendo tanto tiempo.

La historia se sitúa aproximadamente cinco años después de los eventos de Borderlands 2 y cuatro años después de los eventos de Tales from the Borderlands. Esta tercera entrega comienza con los personajes conocidos como Vault Hunters: Amara the Siren, FL4K the Beastmaster, Moze the Gunner y Zane the Operative. Al elegir a uno de estos seremos reclutados por Lilith, mejor conocida como Firehawk.

¿Nuestra misión? Investigar al culto Children of the Vault y sus misteriosos líderes, los gemelos Calypso, Tyreen y Troy, que se cree que poseen el Vault Map perdido hace mucho tiempo. Al recuperar el mapa, abordamos a la nave Sanctuary y es aquí donde realmente comienza la aventura.

Desde que disparas tu primer arma y matas al primer fanático random que aparece en el mapa hasta que llegas a nivel 10, ya más o menos sabes cómo funciona de forma general el juego; la experiencia es constante, atractiva y te recompensa por ello.

Empezaré por elogiar el amplio catálogo de armas que maneja el título. Ya que sean pequeñas, grandes, largas, anchas, pesadas, ligeras, es lo de menos; lo que realmente me sorprendió es la creatividad a la hora de crearlas. Las escopetas y metralletas fueron mis favoritas por dos razones sencillas: la metralleta ofrecía un buffet de balas constante en el campo de batalla; y porque la escopeta, al recargar, era lanzada a la dirección que yo apuntaba y podía dispararle para que explotara e hiciera daño a los enemigos cercanos.

Incluso si eres de esos tiradores a los que no les gusta recargar su arma, pues tienes las que no lo hacen, pero se sobrecalientan. ¿Y cómo se enfrían? pues la rocías con una pistola de agua de juguete, literalmente. Lo mejor de las armas es que cada una se siente distinta a las demás, cada una tiene un retroceso, un daño, una precisión, un ‘algo’ que te hace sentirte cómodo con una u otra.

 

Eso es otra cosa: el humor. Ya desde el comienzo de la intro del juego vemos a un bandido-lunático genérico rascándose la cabeza con un brazo, no con el suyo, uno que ha encontrado por ahí. Otros personajes son una combinación de humor básico y desesperación que a mi parecer resultan entre hilarantes e irritantes. Clap-trap es el ejemplo perfecto para ello, un robot que cada dos segundos está soltando alguna tontería narcisista sobre sí mismo o dándole órdenes a sus superiores.

Pero no todo son chistes y bromas básicas para los personajes, pues se puede ver una variedad entre ellos. Desde los que te venden armas y solo piensan dinero, los que te dan información útil y hasta los que van por ahí en calzoncillos pidiéndote que hagas estatuas de él bañadas en oro y las repartas por el mapa… 

Y ya que hablamos del mapa, está bien y está mal al mismo tiempo. Respecto a la extensión del mismo, es lo suficientemente grande para sentirte en un “planeta”. Con varias zonas explorables, con su propia flora y fauna, establecimientos, caminos, amigos y enemigos, todo se conjunta para hacer de cada zona una en particular. Mi problema es con el minimapa en zonas pequeñas. Literalmente pasé diez minutos buscando las escaleras hacia el piso inferior donde necesitaba completar una misión. Entonces, una de dos: o soy tonto o el mapa no funciona. Obvio es la segunda… ¿no?

Respecto a los cuatro personajes disponibles: que uno suena mejor que el anterior. Uno puede controlar un robot armado hasta los glúteos, otro controla animales, otra tiene un lanzacohetes y la última, a la que yo elegí, es una ‘sirena’ con poderes místicos-mágicos-musicales-destruye-todo. Cada personaje posee un árbol de habilidades con tres  categorías, los cuales te ayudarán en el momento en que definas en qué basarás tu estilo de pelea. ¿Quieres acercarte con escopeta y tirar disparos directo a la cara, sobrevivir y salir de pelea? Puedes hacerlo. ¿Quieres mantener tu distancia con habilidades de control de movimiento y disparar a lo lejos con un rifle de francotirador? Pues también.

Las armas y sus características de daño, precisión y demás cosas de científicos congenian de manera armoniosa con las habilidades activas y pasivas que te pueden brindar los personajes jugables. Estas pueden darte más precisión, daño, enfriamiento de habilidades, entre otros beneficios dependientes de las categorías de habilidades que selecciones. 

El gameplay es como un sandbox cualquiera. Ojo que esto no significa nada negativo para el título. Borderlands 3 nos invita a una constante búsqueda de motivaciones y el mismo nos ofrece la solución. ¿Quieres la historia principal? Adelante, puedes irte de lleno en ella. ¿No, mejor misiones secundarias? Adelante, a tu gusto. Ah, que tampoco te gustó, entonces, ¿explorar el mapa, sus habitantes, criaturas y secretos? 

Si no estamos buscando a un objetivo de una misión secundaria, estamos buscando mejor equipo, explorando una zona en particular para matar a cierto tipo de enemigo, farmeando experiencia… siempre hay algo que hacer. Claro que el sistema de niveles en misiones y enemigos puede forzarte a abandonar ciertas áreas para explorar campos más abiertos, ¿me comprendes? Que si el arma no dispara se oxida, compadre. O “compadra”.

El único defecto que podría ver en lo anterior es lo repetitivas que suelen volverse las misiones en este género de videojuegos: “mata x cantidad de este enemigo”, “recolecta X cantidad de este recurso”, “recoge X cantidad de posters de un hombre en calzoncillos, imprimelos y pégalos alrededor de la base de los enemigos”... bueno, ese último suena un poco extraño, pero es verdad.

Ahora toquemos el tema de los villanos que mencioné al principio en la breve introducción al argumento de este título: los gemelos Calypso. Pues son “malos”, tan malos que recuerdan a un influencer cualquiera de la actualidad que saca la cámara cada dos por tres y se convierte en un ‘showman’ durante ese breve lapso. Intentan forzar bromas pésimas, pero pésimas en serio. Durante mi investigación de comentarios respecto a estos me fijé que gran mayoría del público los compara con Logan y Jake Paul, una referencia bastante fuerte y decepcionante. 

En lo personal, me parecieron un par de villanos mediocres y aunque estuvieran destinados a ser de ese modo, no me parecieron suficiente. No negaré que no me sacaron una risa de vez en cuando, pero eso no quita el hecho de que Borderlands ha ofrecido villanos más memorables, tal y como lo fue Handsome Jack, Colonel Hector y Vallory.

Hablemos de la ambientación:  es una pasada. Los paisajes, colores y situaciones que vivimos son impresionantes. Hay escenarios en los que combatimos a jefes finales que te dejan realmente impresionado de lo bien adaptado que se ve un entorno a un jefe final. La atención prestada a los detalles más mínimos se pueden notar cuando nos fijamos detenidamente en la profundidad del espacio, en un personaje o en los objetos más simples del juego. Claramente los desarrolladores sabían que quienes jugamos nos fijamos en absolutamente todo. Incluso me atrevo a decir que el problema con los villanos de esta tercera entrega no fueron una mala decisión, sino una decisión mal aplicada. Pudieron haber sido mejor con unos cuantos ajustes. 

De la misma forma que podemos ver la atención al detalle en lo anterior también lo vemos en la personalización de absolutamente todo: armas, vehículos, personajes, habitaciones, baratijas, entre otras cosas. Incluso podemos acceder al menú de armas, examinar una y ver pieza por pieza qué función tiene cada componente de la misma y modificar su apariencia.

Hay un tema que nos importa muchísimo a la hora de jugar un sandbox, y es qué tanto nos durará el gusto por el juego sin sentir que estamos haciendo lo mismo una y otra vez pero en mayor dificultad. Borderlands 3 tiene modo Fácil y Normal, pero una vez que lo terminas tienes la opción de elevar hasta tres veces la dificultad, llegando a ser casi imposible recibir un disparo enemigo y no morir. Al igual que la dificultad, se abren nuevas puertas, o más en específico, mejoras de personaje conforme alcanzas el último nivel y consigues ‘rango de guardián’, que te permite desbloquear estadísticas adicionales a tu personaje.

¿En conclusión? Sin duda disfruté jugarlo, y aún lo hago. Queda tanto por hacer, por explorar, tantos niveles por subir y mejorar mi personaje hasta un nivel enfermo que solo la Coca-Cola y unos doritos a las 2:00 am del sábado pueden permitirme. Ciertamente tiene algunos puntos importantes a mejorar, puntos que tal vez no repercuten mucho en la opinión de los jugadores casuales como yo, pero sí en los amantes de la franquicia Borderlands. A pesar de lo anterior, Borderlands 3 es una compra segura, muy recomendada para jugar con amigos y se lleva el sello de recomendación por parte de The Hive Gaming con un 8.8.

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