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Hablar sobre Overwatch 2 es hablar sobre años de Overwatch 1 sufriendo de gravísimos problemas relacionados a su gameplay, colas de espera, roles, actualización de contenido y a la monetización a través de distintos métodos. Si esperas que la segunda entrega de la franquicia sea algo diferente a la primera, te llevarás un decepción muy grande, aunque eso no lo hace un mal juego. Permíteme explicarme.

Overwatch 2 se lanzó con un grave problema: no poder jugar debido a las interminables colas de espera y encima de eso desconexiones constantes durante la espera y en plena partida. Afortunadamente esto duró unos cuantos días, lo cual era de esperarse debido a que todo mundo quería jugarlo.

Una vez dentro del juego cientos de miles de jugadores se dieron cuenta de que era prácticamente lo mismo, lo cual era bueno y malo al mismo tiempo. Empecemos por el principio. El modo PvE, que es una especie de campaña con decenas de modos de juego y enemigos diferentes que nos prometió Blizzard hace tiempo, aún no está disponible y no lo estará hasta 2023. Esa era la única razón por la que estábamos esperando Overwatch 2. Entonces, ¿qué hay de nuevo? Poco, casi nada.

El formato del Overwatch original consistía en partidas de 6vs6, mientras que en Overwatch 2 tenemos un formato de 5vs5. A simple vista parece no ser un cambio significativo, pero es todo lo contrario. La composición de cada equipo ahora es más meticulosa gracias a una menor cantidad de roles a cubrir. El éxito de la partida depende de la comunicación de los jugadores y su habilidad con determinados personajes.

Tener a dos tanques, dos curanderos y un daño puede funcionar o no dependiendo del nivel de habilidad de los jugadores, pero bien el equipo contrario puede contrarrestar con una composición de un tanke, un curandero y tres daños que flanqueen y eliminen a los curanderos rápidamente. Como ves, es un cambio que obliga a jugadores tanto casuales como competitivos a poner un poco más de atención a qué juegan y cómo lo hacen.

La mayoría de partidas que he jugado han sido divertidas, sin toxicidad de por medio y con mucho trabajo en equipo. La posibilidad de cambiar de personajes en plena partida al reaparecer es una herramienta útil para ver qué tan adaptable eres como jugador ante las adversidades que presentan tus contrincantes.

Claro que hubo excepciones. No faltaron los equipos que hacían lo que querían, cada quien por su lado, sin fijarse en el trabajo en equipo o si ya teníamos suficiente daño pero no un curandero en el equipo. Y para eso está el modo de juego por roles, que te obliga a seleccionar determinado rol y jugarlo durante toda esa partida. Sí, funciona para evitar molestias de equipos desentendidos, pero suele tardar más de lo esperado. Esperar cinco minutos o más para jugar no es algo muy agradable. La mayoría queremos entrar directo a la acción, sin ver una pantalla de carga.

Por suerte las pantallas de carga pueden ser reemplazadas por escenarios de práctica para poner a prueba las habilidades de tu personaje, también campos de tiro o incluso enfrentarte a otros jugadores que también están esperando entrar a una partida.

Una vez estando dentro de una partida puedes encontrarte con nuevos mapas y personajes, pero no los suficientes como para aplaudirle a Blizzard. Tres personajes y un par de mapas realmente nuevo, porque el resto solo son versiones alternas de los ya existentes, no son suficiente para justificar un “Overwatch 2”. No es que este nuevo contenido sea bueno o malo, de hecho es bueno, pero no parece razón para haber dejado morir a Overwatch 1 y a su comunidad, que estuvo sin recibir un gramo de atención de la compañía durante años.

La mayoría de problemas del juego original no se han tratado adecuadamente. Los objetivos por partida siguen siendo los mismos aburridos de siempre: acompañar una carga o conquistar un punto en el mapa. ¿De verdad no se les ha ocurrido nada nuevo en años? El juego espera un nivel de trabajo en equipo por parte de gente aleatoria que simplemente no van a dar en la mayoría de partidas, pero aún dejando un solo tanke por equipo gracias al cambio de 5vs5.

Overwatch 2 se siente como un simple parche a un juego abandonado hace tiempo. Sigue siendo un buen juego, pero sin el PvE y poco contenido nuevo relevante en el título, hace parecer que Blizzard simplemente quiso mantenerse relevante dando de qué hablar con un “nuevo Overwatch”. Y  ni mencionemos el Pase de Batalla que solo intenta sacar más dinero de sus jugadores haciendo como que no existen las lootboxes. Ah, lo estaba olvidando… ¿tener que jugar cien partidas para desbloquear a todos los personajes? No, gracias.

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