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Estas palabras están saliendo de mis dedos a los pocos minutos de haber terminado de ver la nueva temporada de
Cobra Kai. Decidí verla en una sola sentada para poder traerles la reseña lo antes posible, por lo menos antes del brindis de fin de año. Digo, aparte lo hago porque en verdad la pasé bien y no quiero que mi opinión se disipe con el paso de las horas y quizá más tarde con el paso de las copas.

Así que perdón por lo que diré a continuación, pero, ¡Maldita sea! Quién iba imaginar que Cobra Kai iba a mantener la saga de Karate Kid tan vigente hoy en día, no solamente por tratarse de un producto que usa la nostalgia para evocar la emoción de los televidentes, sino que se ha vuelto tan sólida con el paso de cada temporada para darle nuevos pasajes a la historia de estos personajes. Los creadores de la serie más allá de ir agregando referencias de los filmes, también están impregnando de pasión y mucho amor a la serie para volverla en una franquicia que se sostiene en el gusto de varias generaciones. 

La tercera temporada cerró con una nota fuerte, con la promesa de que después de años de diferencias y pleitos, Johnny (William Zabka) por fin trabajaría junto a LaRusso (Ralf Macchio), para esta cuarta y nueva temporada de la serie. De cierto modo se esperaba los choques de ideología y la manera en la que entrenan a sus alumnos deseosos de sobrellevar sus problemas juveniles con una buena dosis de Karate. Claro, aquí tenemos todo eso y más. Pero, por si fuera poco, le agregamos la necesaria evolución de ciertos personajes que durante las temporadas pasadas quedaron descuidados por el gran esquema que se estaba fabricando para llegar al punto actual.

¿Todo lo anterior qué significa? Significa que la cuarta temporada de Cobra Kai es la mejor después de la insuperable primera temporada. Tal como se lee, la nueva temporada era el cambio necesario que le hacía falta a la serie para encontrar nuevas historias por contar, sin perder el origen de los personajes que dieron inicio a esta saga que solamente sabe mejorar con el paso del tiempo y ahora nos deja con ganas de más, por todo el potencial que queda en el aire tras el dramático cierre de esta nueva temporada.

De entrada quiero dejar claro que estamos ante un curioso fenómeno donde una serie mejora y de paso engrandece el legado de su película o su adaptación de origen. Ahora estamos obligados a darle una revisada a la filmografía de Karate Kid, sí, inclusive esa cuarta parte con Hilary Swank como Julie. Seamos honestos, después de la primera parte, las demás no son tan buenas, pero gracias a la serie se han revitalizado al punto de tomarse como punto de consulta para elementos que podrían volver a la actualidad, ya sea para cerrar heridas del pasado o para provocar más problemas a los protagonistas.

Esta cuarta temporada tiene todo el mix que tanto disfrutamos: Humor, drama telenovelero, música ochentera y mucha acción marcial, esto último ha mejorado en cuanto a sus coreografías, se notan más pulidas las secuencias. Algo interesante que debo mencionar es que por fin se alejan de esa muletilla de que todo se arregle o se llegue a un resultado hasta el final. No es malo, ya que en verdad sirve como un “built-up” para el gran torneo. Aquí desde los primeros minutos tenemos conflictos y resoluciones a los pormenores de varios personajes. Y cuando uno creía que la parrilla ya estaba saturada con todo el elenco involucrado, aparecen nuevos personajes que logran acomodarse naturalmente a todo el drama en el que están envueltos los demás, al punto de que abren camino a nuevos conflictos y hasta posibles personajes para cargar con la estafeta y continuidad de la serie por más temporadas. Puede sonar extremo, pero en verdad hay Cobra Kai para fácil 3 temporadas más sin llegar a sentirse forzada en su trama general.

Volviendo a los sucesos de la nueva temporada, creo que nunca me cansaré de las interacciones entre Johhny y Daniel, tienen tanta química que la verdad ya debería convertirse en un bromance sin tener que recurrir a las diferencias del pasado, por lo menos parece que hasta el momento han conciliado sus diferencias como sensei, lo cual servirá como pilar de apoyo para lo que se avecina, ya que “los villanos” siguen encontrando la forma de salirse con las suyas. Hablando de los antagonistas, la inclusión de Terry Silver (Thomas Ian Griffith), genera un balance en los primeros episodios, pero medio flaquea en los últimos, pero queda abierto para mejorar en la siguiente temporada. En el caso de John Kreese (Martin Kove) parece que el trabajo en equipo sigue sin ser su fuerte, mostrando por primera vez su verdadera debilidad, lo cual no es malo para su desarrollo, sino que nos da cierta idea de los caminos que podría llegar a tomar este personaje.

Me encantaría entrar a detalles más precisos de lo que vimos en la temporada, pero sería darles spoilers, cuando mi finalidad es invitarles a disfrutarla sin saber exactamente lo que les espera. Los niños (que ya no están tan niños) brillan a la medida, cumplen con llenar de drama y situaciones “coming of age” a la serie, mientras crecen como practicantes de Karate, aunque aquí tienen el reto de decidir bandos y hasta estilos de pelea, lo que les termina generando confusiones de lo que en verdad quieren ser dentro y fuera del dojo. Algo que sí mencionaré es que ya era hora de ver a nuestros protagonistas sufrir miedo al no saber qué hacer y al ya no poder recurrir a lo que ellos creían como sabiduría formativa de sus respectivas vidas, sino el tener que ser de mente abierta para entender y aprender que no hay una forma de ganar y lograr los objetivos.

En el fragmento de esta reseña puse que la serie toma un camino oscuro pero necesario, y puede resultar exagerado viniendo de una serie que siempre ha jugado a la segura para mantener la esencia de perseveración, pero ahora se cruzan situaciones más importantes que ganar un torneo. Aquí vemos lo que pasa cuando creemos tener lo suficiente para guiar a personas que quizá buscaban un poco de compasión, pero que terminan confundiendo la idea de sobrellevar el dolor (cuando la vean lo entenderán). 

Otro aspecto a resaltar es que ahora ya no se trata de cómo el pasado arruina el presente, ahora queda la incertidumbre de hacía dónde se debe caminar cuando todo parece tan gris o tan confuso. Ahora tienen cuando me refiero que la serie tuvo que cambiar un poco de rumbo para mantenerse fresca y de paso darnos a entender que se vienen cosas que podrían funcionar o arruinar la serie de ahora en adelante. Pero es un riesgo que se agradece que los creadores hayan decidido tomar y no ir con el mismo ritmo seguro y colorido de las anteriores temporadas.

En fin, para no hacerles perder tanto el tiempo con este texto, cerraré mencionando que Cobra Kai se acaba de colar, de último momento para ser una de las mejores y más sólidas series de la actualidad, seas o no fanático de Karate Kid y toda la parafernalia de las artes marciales. Funciona y se mantiene con buena calidad para seguir dejándonos con ganas de más, por lo menos así acaba de suceder conmigo. Ahora debo retirarme para obligar a mis amigos y familiares para que vean la nueva temporada que ya está disponible en Netflix, igual y es la mejor excusa para cerrar este año que está a pocas horas de terminar. En resumen: Valió la pena la espera, es una grandiosa temporada y se quedarán pidiendo más episodios.

Gracias por seguir consumiendo todo el contenido que The Hive Gaming les ofrece día con día. No dejen de jugar, ver y disfrutar de todo lo que nos espera en 2022.

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