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Mucho se podría decir respecto a la serie animada de Castlevania. Podría escribir líneas y párrafos de su extenso lore en el que se inspira, pero considero que lo importante aquí, es el hecho de recalcar que estamos ante un producto con suficiente potencial para satisfacer a los fanáticos de hueso colorado, como de igual manera puede atrapar a quien no haya jugado ningún título de la famosa franquicia creada por Konami. Por dicha razón, me enfocaré en tocar los elementos que hacen de esta adaptación una propuesta que toda persona amante de la animación, de los videojuegos, la acción y las historias de terror debe de ver.

El origen del mal

Empecemos recapitulando, ya que esta nueva temporada arranca justo donde la primera quedó. Así que, si todavía no han visto la primera temporada de la serie, les recomiendo que lo hagan en este momento, porque a partir de aquí mencionaré elementos claves que se desarrollaron en la primera temporada y podrían considerarse spoilers.

Castlevania se desencadena justo cuando la iglesia y algunos habitantes de Wallachia deciden acabar con la vida de la bella y noble Lisa Tepes (Emily Swallow), la cual injustamente fue acusada de practicar brujería o algún tipo de magia demoníaca, cuando solamente ejercía una temprana etapa de la medicina y la alquimia. Lo circunstancial se desboca por el hecho, de que Lisa es la esposa del misterioso Conde Vlad Drácula Tepes (Graham McTavish), quien al descubrir lo que le hicieron a su esposa, decide declararle la guerra y liberar el mismísimo infierno sobre la humanidad que le arrebató el amor de su vida. Justo cuando parecía todo perdido, aparece nuestro desencantado y mal humorado protagonista, Trevor Belmont (Richard Armitage), el último miembro de una legendaria y larga estirpe de cazadores de monstruos (especialmente de vampiros). Quien inicialmente parecía deambular en el desinterés por seguir los pasos de sus ancestros como defensor de la humanidad. Pero una vez habiendo forjado sus motivaciones y prioridades, decide aceptar su destino y hacerle frente a la gran amenaza que aterroriza a todo su alrededor.

En la primera temporada, Trevor une fuerzas con Sypha (Alejandra Reynoso), una entusiasta hechicera, y con Alucard (James Callis), un humano mitad vampiro, quien al mismo tiempo es hijo del temible Drácula, volviéndose en un aliado de gran peso al proponerse detener la ira de su padre como una forma de honrar la memoria de su difunta madre. Este último, es quien muestra más crecimiento narrativo en esta nueva temporada, ya que, al tratarse de alguien quien debe hacerle frente a su propia familia por el bien general, da suficiente tela para poner en juego los sentimientos que lo unen con esa borrosa figura paternal que fue consumida por el fuego del dolor y la cegadora venganza.

Nuevas piezas en el ajedrez

En plena pesadilla, el Conde Drácula nos presenta a sus aliados de guerra. En primera instancias tenemos a Hector (Theo James) e Isaac (Adetokumboh M’Cormack), los fieles sirvientes humanos del Conde, quienes aparte de ser los estrategas de guerra, también fungen como nigromantes del ejército que aterroriza a la humanidad.

Ahí mismo vemos varios vampiros, de los cuales destacan la atrevida y ambiciosa Carmilla (Jamie Murray) y el impulsivo Godbrand (Peter Stormare). Este singular acervo de nuevos personajes son los que desarrollan los conflictos internos por el poder de liderar una guerra que parece más un capricho de un solitario y cansado Drácula, el cual ha perdido total interés de hacia donde se muevan las piezas de su venganza, siempre y cuando aseguren la aniquilación total. Estos nuevos personajes vienen a hacer contrapeso para así justificar los eventos que se deslumbran a futuro.

Referencias por todos lados y nuevos giros a viejos conocidos

Como mencionaba al inicio, esta temporada viene cargada de un sin fin de easter eggs y menciones a personajes, accesorios o elementos de los juegos en los que mayormente se inspiraron para crear esta serie (Dracula’s Curse, Symphony of the Night y Curse of Darkness). Aunque no todo es fiel a su fuente, los fanáticos pueden sentirse tranquilos, ya que los cambios son minúsculos y no afectan a la esencia que representan dentro del mundo de Castlevania. Pero no todo es fanservice y referencias, la serie también se da la oportunidad de seguir forjando la relación de los protagonistas, haciendo más notorio las características y preocupaciones de cada uno mientras avanzan en su misión. Vemos a un Trevor más cooperativo, una Sypha con mejor capacidad y un Alucard más tolerante y consiente de lo que significa su deber. En pocas palabras, estos personajes no son puramente buenos ni totalmente malos, son seres con motivaciones suficientes para justificar sus acciones.



No todo es sangre y oscuridad, la serie se deja llevar con el humor en algunos momentos, los cuales sirven para dar un descanso de la acción, inclusive entre los villanos hay algunos intercambios de humor en sus diálogos, pero nunca en exceso ni sacando de contexto la personalidad de los personajes. También existe la posibilidad que algunos espectadores sientan tedio por el lento desarrollo (especialmente en los primeros 4 episodios) y es válido ese sentir. Una vez pasando ese umbral, tendrán toda la acción y violencia que tanto se espera de una serie como Castlevenia.

Animación y doblaje de visible calidad

 

Como era de esperarse, la animación ha mejorado en comparación a su primera temporada. Hay más fluidez en las peleas, en especial en una batalla que transcurre en el épico episodio 7, se nota el gran trabajo que hizo el equipo liderado por el productor Adi Shankar. Respecto al doblaje, los actores se entregan a sus respectivos papeles, sobresaliente el trabajo de Richard Armitage como Trevor y James Callis en el papel de Alucard, aunque Graham McTavish sigue dominando con su grave y dolida voz que le da vida a Drácula. En el caso de Peter Stormare (Godbrand) y Alejandra Reynoso (Sypha) por momentos parecen sobre exagerar sus acentos, pero no afectan en lo absoluto, el resto del elenco cumple sin más ni menos.

Además, si el doblaje en español es lo suyo, sepan que las voces en español latino siguen siendo estelares y que realmente no está censurado en lo absoluto, acentuando que esta serie no es precisamente para niños. Es agradable escuchar que las interpretaciones van muy acorde a los personajes y han respetado absolutamente la calidad de los personajes, tal cual sucedió en la primera temporada.

Para cerrar en este apartado, la música se hace presente de forma sutil con algunos arreglos que estoy seguro que emocionara a más de uno.



Defectos no tan visibles pero existentes

Unas líneas arriba daba por valido el hecho de que la segunda temporada puede sentirse lenta en su inicio y esto se debe a que la serie fue dividida en dos por una extraña razón, cuando estos 12 episodios (incluyendo los 4 de la primera temporada) fácilmente pudieron ser una sola temporada. Pero fuera de eso, Castlevania tiene detalles que podrían ahuyentar a las personas que no sean conocedores o disfruten de este tipo de tropos. Pero, no significa que sea una serie de nicho o para ciertos gustos, ya que fácilmente puede pasar como una grandiosa serie animada para adultos sin importar su fuente, pero al llevar impregnado el nombre de Castlevania, la encasilla como un show para cierto sector, lo cual no es así.

Algo que se agradece, es que la serie busca adentrarse en la historia de sus personajes, sin importar que por instancias se enfoquen demasiado en las sub-tramas de los villanos en turno. Eso le da un respiro a que la premisa no caiga en una linealidad que podría reducir el desarrollo y la duración de la aventura de nuestros protagonistas. Esto ayuda a que existan espacios para ver destellos de fanservice que emocionen a los conocedores. Por otro lado, nos demuestra que la producción sabe muy bien lo que están haciendo con el enorme contenido con el que disponen.


Aunque hoy en día me sigue sorprendiendo el hecho de que el escritor Warren Ellis inicialmente declaró que no tenía conocimientos del mundo de Castlevania, pero se dio a la tarea de entender e interpretar los puntos que hacen grandiosa a la saga y los ha podido trasladar con respeto a la pantalla.

Sale avante y deja claro que hay más en camino

La segunda temporada de Castlevania va más allá de solo servir como un simple puente de continuidad a los eventos de la primera temporada, decide tomarse su tiempo para presentarnos a nuevos y llamativos personajes que se involucran en la confrontación de nuestros protagonistas contra el temible y desilusionado conde Drácula. De paso sirve para dibujarnos los posibles caminos que la serie podría llegar a tomar en futuras temporadas. Desbordando una notable mejora en lo narrativo como en su calidad de animación, volviéndola en una de las mejores adaptaciones de videojuegos hasta la fecha y en una de las series animadas más atractivas para disfrutar en Netflix.

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